25/3/13
Tenía un sueño que despertó mucha inquietud en mi, uno que
jamás pensé que se cumpliría y otro que jamás pensé que soñaría.
Un sueño mágico que solo yo podía ver y tocar, un sueño que
siempre miraba conmigo por la ventana cada noche cuando refrescaba.
Un sueño que me acompañaba cada día a comprar el pan, uno
que vendía con ganas en el puestecito cutre de la esquina de mi calle, un sueño
que me ponía junto con mi jersey despeluchado de los jueves.
Tenía un sueño y quise que
se cumpliera por fuerza, incluso haciendo trampas, incluso haciendo daño. Un
sueño de paz y alegría que se fue desvaneciendo poco a poco, un sueño en el que
era feliz y pronto me dieron un tortazo para que espabilara.
Un sueño que silenciaba
con cada gota de alcohol que echaba en mi copa, un sueño que escribí en papel y
que mis lágrimas no tardaron en borrar la tinta.
Tenía un sueño que con el
tiempo olvidé que existía, uno que acabó en un cajón escondido detrás de mis
calcetines viejos y usados. Un sueño que la vida se encargo de destrozar por
completo.
Tenía un sueño que
cuidadosamente enrolle en un papel y entre calada y calada, el sueño se ha ido
quemando…

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