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Sin él.

(Original 21/11/2013)


No hace falta que diga, que odio la Navidad.

Desde aquella vez me es imposible pensar en la Navidad como algo bonito, festejo y lleno de alegría. Me es imposible olvidar el dolor. Por muchas luces que coloque. Por mucho que intenten que me contagie de su espíritu navideño, que por otra parte me parece insulso y carente de alma. Desde aquella vez no he tenido interés en este estúpido mes de Diciembre. No he tenido interés en desear un año nuevo bueno, porque nunca es bueno. No he tenido interés en nada…

Siempre rondó por mi cabeza como sería la Navidad en mi vida cuando falte mi abuela, el alma de la fiesta. Por lúgubre que suene siempre tuve ese pensamiento, esa preocupación, ese fantasía desdicha y triste. Siempre creí que si mi familia se rompió una vez y que tarde o temprano volverá a romperse definitivamente en todos los trocitos que la componen. Mi abuela, ella es el último pegamento que queda para que todos estén unidos y ahora soy incapaz de imaginar que pasará cuando ella ya no esté.

Sin embargo, otro tema me trae aquí. Otra persona hace que me siente a escribir después de todo este tiempo. Otro pensamiento es el que me obliga a encerrarme en mi cuarto a oscuras. Otros quebraderos de cabeza son las que llevan un tiempo rondándome por la cabeza, y como siempre tengo que sacarlo todo de ahí. Una vez más tengo que pararme un segundo e intentar ver las cosas después de un punto de vista frío, aunque eso no siempre lo consiga…

Él, él me trae hoy aquí. Él es el que más me deprime. El que mueve mis entrañas, el que empuja la primera lágrima, el que no me deja que le olvide. Él es quien tiene un peso muy grande sobre mi, quien decide si debo alegrarme. Él es quien hace que odio mi camiseta marrón del osito. Quien hace que luche con todas mis fuerzas o que simplemente deje el tiempo correr sin más. Quien me da ánimos para afrontar mis problemas y quien me recuerda que no todo en la vida sale como uno quiere. Él me inspira. Me ayuda a corregirme. Me hace crecer. Me dibuja una sonrisa amarga en la boca. Él es el comienzo de mi calvario.

No me imagino la vida sin él, sin embargo la vivo. No quiero tener que estar pensándolo constantemente, sin embargo lo pienso. Me gustaría decir que el tiempo ha curado mis heridas, pero no lo ha hecho. Me gustaría estar feliz las veinticuatro horas del día, pero siempre hay algún momento en el que te veo en mi mente. Siempre hay algo que me recuerda que no lo he superado, algo que me empuja a seguir para adelante y que a la vez me hunde en lo mas profundo. Él no sabe cuantísimo le echo de menos y lo que daría porque las cosas no sean como son. Me gustaría pensar solo en el pasado, pero es el futuro el que me aterra.

No quiero pensar que será de la Navidad si no estás aquí, sin embargo, y más en las fechas en las que estamos, no puedo evitar pensarlo. No quiero vivir si ese recuerdo me va a perseguir para toda mi vida, sin embargo siempre lo recordaré.

No hace falta que diga, que odio la Navidad.


Nunca ganaré este juego sin ti – D.Guetta


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